viernes, 15 de junio de 2018

Alicante: "Tal como eramos"

Restos óseos aparecidos sobre la muralla sur

Con el sugerente titulo de “Alicante: Tal como éramos”; transcribo la peculiar noticia realizada por Cristina Martínez y publicado por el Diario Información de Alicante el 21 de enero del 2008, en la cual, se recogen las últimas investigaciones sobre los restos humanos exhumados que conformaron la Maqbara (necrópolis islámica) hallados en el Tossal de Manises desde mediados del s.XX.

Llegaron en el siglo VII y se instalaron en el entonces abandonado Tossal de Manises de la Albufereta. Antes había sido territorio romano e ibero. Allí iniciaron la implantación del mundo islámico en Alicante y allí enterraron a sus muertos hasta el siglo X. No eran muy altos, su esperanza de vida rondaba los 40 años y su alimentación era bastante equilibrada.

Las fechas se conocen ahora tras el análisis de carbono 14 realizado, al más puro estilo CSI, por el Beta Analytic Radiocarbon Dating Laboratory de Miami -uno de los más prestigiosos centros internacionales para el desarrollo de esta prueba- en algunos de los esqueletos encontrados en la necrópolis islámica de Lucentum. Cómo eran, su edad y su complexión, se han clarificado tras el análisis antropológico llevado a cabo desde el Museo Arqueológico de Alicante, con unas avanzadas técnicas que contemplan hasta un tac de algunos cráneos para conseguir datos más precisos. https://www.radiocarbon.com/espanol/index.htm


El fruto de estas investigaciones, que se iniciaron en 2002, fecha en que finalizaron las excavaciones de este cementerio que incluye alrededor de 120 tumbas de las que se han excavado 108, verá la luz el mes próximo con la publicación del segundo volumen dedicado por el Museo Arqueológico de Alicante a este emplazamiento, bajo el título «La maqbara del Tossal de Manises (Alicante)». Este estudio se centra en presentar los análisis antropológicos, sedimentológicos y radiocarbónicos realizados, «que sitúan este yacimiento como uno de los más antiguos datados en la Península Ibérica», segun asegura Manuel Olcina, director técnico del MARQ.


Restos exhumados (web Terrae Antiquae)

Obtener datos de cómo eran los habitantes de ese enclave islámico, aún sin encontrar, ha sido una ardua tarea realizada por Consuelo Roca de Togores, especialista en Antropología Física del MARQ. Aunque la conservación de los restos es muy deficiente, debido al deterioro provocado en los huesos por el paso del tiempo, se ha podido establecer que de los 78 individuos que se han estudiado, 18 eran hombres, 13 mujeres, 5 adolescentes y 18 niños, además de otros 8 cuyo sexo y edad no ha podido determinarse. 

En cuanto a las edades, la mayoría «están entre los 20 y los 40 años, es decir que no llegan a lo que ahora consideramos edad madura, algo que se relaciona con las duras condiciones de vida a las que se enfrentaban», mientras que la edad de los fallecidos más pequeños se sitúa entre los 2 y los 4 años, «debido a que es una etapa crítica en la infancia, que tiene que ver con el periodo de destete», asegura la arqueóloga.
Para conseguir algunos de estos datos se ha tenido que recurrir a técnicas punteras para este tipo de estudios, como es un tac. «A través de las medidas del cráneo se pueden obtener datos de estatura, robustez o de alguna irregularidad morfológica de los individuos». De esta manera, se ha concluido que la estatura media para los varones que vivieron en esa zona y fueron enterrados allí es de 1,68 centímetros y para las mujeres de 1,59 centímetros, «lo que permite encuadrar a la población dentro de la categoría de estatura media-baja».

Su cráneo era dolicomorfo, es decir, «medianamente largo y de anchura media, y la cara es estrecha con la nariz alta». Además, la morfología del esqueleto indica una robustez de los huesos largos, «tanto de los miembros superiores como inferiores, medianamente acusada en los hombres y poco marcada en las mujeres».

También se han realizado estudios de las piezas dentales que han podido analizarse y que han ofrecido datos sobre el tipo de alimentación que tenían. «La alimentación era sobre todo cárnica, pero equilibrada y completada con otro tipo de alimentos», concluye la experta.

Las losas que cubren los enterramientos, colocados a dos aguas, tienen una longitud de entre 50 y 60 centímetros, por 30 ó 40 de ancho. Según los estudios realizados, ese material procedería del pavimento del foro romano.

La inexistencia de ajuar funerario dentro de las tumbas, una de las particularidades del ritual de enterramiento musulmán, llevó a los técnicos del MARQ a optar por la prueba del carbono 14 para averiguar la fecha. En cualquier caso, hay una docena de fosas sin excavar, para que en el futuro se pueda contrastar lo hecho hasta ahora.

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