martes, 21 de marzo de 2017

Hallazgo de restos humanos cartagineses



Durante los trabajos de excavación del verano del 2014, un grupo de arqueólogos dirigido por Antonio Guilabert, Eva Tendero y Manuel Olcina director técnico del Museo Arqueológico Provincial de Alicante, se produjo un inesperado y sorprendente hallazgo de una treintena de huesos humanos quemados, todos ellos hallados a dos metros de profundidad bajo el suelo del Foro romano.
Muchos fueron los medios de comunicación que hicieron eco de tal extraordinario descubrimiento.


Manuel Olcina, Mostrando el lugar del hallazgo

Foto EFE

Los estudios realizados de la antropóloga Consuelo Roca a los restos óseos hallados, han permitido constatar que son huesos humanos de uno o varios individuos de edad adulta que proceden del cráneo, costillas, fémur y otro tipo de huesos largos, En declaraciones a Efe, la antropóloga ha relatado que cada hueso presenta un grado distinto de exposición al fuego, lo que se refleja en una gama de colores marrón-negro-gris-blanco (de menos a más temperatura).

Foto EFE

Así mismos los restos óseos fueron datados a partir del estrato que ocupaban y se constato que el individuo o individuos murieron posiblemente atrapados al derrumbarse su vivienda y quemados por las llamas. Esto es así por el patrón de fractura de los restos óseos puesto que, en palabras de la antropóloga, el hueso “fresco” se rompe con el fuego mediante roturas transversales y una deformación de la pieza, lo que en algunos de los fragmentos “se ve clarísimo”. Enmarcado en un gran episodio bélico como lo fue la Segunda Guerra Púnica, año 209 antes de nuestra Era y que puso fin a la civilización cartaginesa en el sureste de la península ibérica. 


Todo parece indicar que dichos restos pertenecieron a habitantes de la ciudad cartaginesa y murieron a manos de las tropas romanas de Escipion en la toma de la ciudad, violentamente arrasada e incendiada.


domingo, 19 de marzo de 2017

Tossal de Manises. Una fundación estratégica

Reconstrucción hipotética Marq

La ubicación del asentamiento  del  Tossal de Manises no se realizo de manera fortuita por sus fundadores obedecía  a multitud de factores y razones, siendo el estratégico uno de los  factores primordiales en una época  en la  que se iniciaran  grandes conflictos militares.
Los estudios  demuestran que se fundó sobre una pequeña colina, en último tercio del siglo III a. C. en la cual se construyo  una potente fortificación compuesta de grandes murallas y altas torres que protegerían a un importante núcleo urbano, todo ello sobre una superficie a aproximada de dos hectáreas.
Pese a su poca elevación de la colina sobre el mar (38 metros de altura) disfrutaba de un amplio campo visual sobre el horizonte marítimo-terrestre, lo que le otorgaba un gran control sobre un amplio perímetro. Como lo demuestran las siguientes espectaculares imágenes tomadas a comienzos de 1930.

Vertiente Este

Vertiente Sur

Vertiente Oeste

En la actualidad el Tossal de Manises está literalmente sitiado por enormes urbanizaciones debido  al desarrollo desenfrenado de la actividad turística y a la edificación irracional.


lunes, 13 de marzo de 2017

Alicante, 15 años con visitas al MARQ


El pasado domingo 5 de marzo del 2017, el Diario Información de Alicante publico en su sección especial sobre los 15 años que lleva abierto al publico, el muy galardonado Museo arqueológico de Alicante y en cuyas paredes guardan con gran mimo y dedicacion la gran mayoría de los objetos hallados en las ruinas del Tossal de Manises  entre otros cientos de yacimientos arqueológicos de la Provincia de Alicante.

" En estos tres lustros han pasado por las instalaciones del Museo Arqueológico de Alicante mas de dos millones de personas "

" Esta institución se fundo hace mas de 85 años y siempre se ha dedicado a investigar, conservar y difundir el patrimonio arqueológico provincial "

¡Enhorabuena!




viernes, 6 de enero de 2017

El cura que dejo su curato para dedicarse a la Arqueologia


Muy recientemente y de manera casual he encontrado una interesante publicación de una revista gráfica llamada “Estampa” publicada del 23 de marzo de 1935.
Tras la curiosa porta costumbrista de los años 30, en sus páginas centrales,  aparece una sorprendente y desveladora entrevista al desconocido párroco don José Belda Dominguez, realizada por el colaborador de la publicación José Romero Cuesta. Y cuyo contenido nos muestra una retrospectiva de la vida del párroco así como sus  logros  más significativos, todos ellos  relacionados con una incipiente y mal trecha arqueología alicantina de aquellos años. Y que a continuación paso a transcribir.


Ya hace un tiempo le quisieron quemar la casa, porque guardaba en ella unas calaveras y unos huesos humanos….. Nadie en el pueblo tenía nada malo que decir….. El señor cura gozaba entre sus feligreses de una excelente y bien ganada reputación y hacia todo el bien posible a los necesitados… Su vida, un ejemplo de sobriedad….. Pero aquellos huesos y aquellas calaveras….
Además decían--, sus ojos veían a través de la tierra.
Una tarde, en la plaza, se hablaba de las raras aficiones del clérigo, de su extravagante manía de coleccionista de carroñas, de sus incursiones por un monte próximo donde, por su propia mano, realizaba frecuentemente excavaciones que tenían intrigadas a todas las sencillas gentes del lugar. Algunos miraban le ya como un brujo. Otros le acusaban de superchería…  Y , entre estos últimos, el que menos recataba sus juicios era un mozo incrédulo, ignorante y desconfiado, que, por disfrutar en el pueblo fama de temerario y receloso, fue precisamente el elegido por el cura para una experiencia convincente y audaz que pusiera termino a las populares suspicacias.
-Hoy, si quieres, vendrás al monte conmigo –propuso el cura---. Y si vas, lleva un azadón… Hasta que llegaron a una altura ya calculada por el sacerdote y el punto exacto en que se proponía a excavar.
---Veras… Vas a destripar aquí… Y algo interesante encontraremos…. ---prometió---. Pero  con cuidado no lo deshagas.
El mozo miro, incrédulo, al cura, y se dedico, al fin, a clavar en la tierra el azadón, aunque sin darle ímpetu ni decisión a su brazo… Dos terrones saltaron a sus pies.
---- ¿Usted cree que encontraremos algo?
--- Pues ¿qué hacer?.... Tu trabaja y veras….
El mozo acelero el brío en la tarea, aunque no muy convencido aun.  Y había ahondado ya en la tierra más de dos metros cuando la mano del cura detuvo la herramienta, que iba a enterrarse vigorosa otra vez, y fue luego a exhumar del hoyo un objeto informe, que tomo con cuidado y mostro al asombrado mozo con orgullo.
--- ¿Eh? ¿No te dije yo? Ya tenemos algo importantísimo. Esto es fenicio puro…. Un plato de hace más de dos mil años….
¡Aquel cura era un brujo!.... El mozo podía dar testimonio de sus brujerías.

UN CRANEO POR UN BAUTIZO Y UN VASO ROMANO POR UN FUNERAL
---- Desde niño, más que los libros de cuentos o que los textos de matemáticas, me atraían las narraciones históricas de los tiempos primitivos, las descripciones de la edad antigua y cuanto reconstituyera aquellas civilizaciones que despertaban en ni imaginación una obsesionante curiosidad…..--- empieza diciéndome don José Dominguez, el cura párroco de Torremanzanas, al que ahora encuentro en las inmediaciones de Alicante, en un lugar conocido como La Albufereta, donde está, cambiada la sotana por una larga blusa negra, que también parece una sotana que hubiera encogido un poco, entregado afanosamente a una dura tarea de excavador.
Fui así ---añade--- un arqueólogo teórico canto misa y ejerció su curato en varias feligresías sin que pudiera satisfacer su vocación profana, mientras la vocación religiosa se satisfacía plácidamente en el cuidado de la iglesia y de la casa parroquial. Hasta que pasé a la parroquia de Torremanzanas, donde existía una finca bajo la que yo adivinaba posibilidades de hallazgos sorprendentes…. Allí intente hacer algunas excavaciones. Pero tropezaba siempre con mi escasez de medios económicos para realizar los trabajos, y lo que era peor, con la negativa rotunda del propietario del terreno… Hasta que el buen señor entrego a Dios su alma. Por el entierro sus herederos me dieron doce duros, y ellos mismos me autorizaron a que con aquellas sesenta pesetas emprendiera alguna excavación… Como yo esperaba, encontramos restos de un poblado ibero… Y desde entonces, cada bautizo, cada boda o cada funeral, va anotado en mis colecciones sobre un cráneo, una vasija o cualquier otro hallazgo.



LOS DESCUBRIMIENTOS DEL CURA ARQUEOLOGO
En Torremanzanas encontró un día una caverna necrópolis neolítica, con treinta esqueletos, ocho o diez collares, puntas de flecha, ídolos esquemáticos y otros muchos raros objetos. También en Penaguila hizo algunos descubrimientos. Pero su afán era poder establecerse en Alicante, en cuya Albufereta estaba seguro de desenterrar valiosos restos de primitivas civilizaciones.
--- Y ¿dejo usted, al fin, su curato por la de arqueólogo?--- le pregunto.
Le pregunto lo que en el clérigo produce una más visible contrariedad. Porque se ha dicho que don José Belda Dominguez había colgado su sotana para cambiarla por esta blusa del trabajador seglar.
---… Y no es cierto… Yo sigo siendo el cura párroco de Torremanzanas, y estoy humildemente, disciplinadamente, a las ordenes del señor arzobispo… Pero el señor arzobispo me autorizo… Yo soy párroco antes que todo…--- responde vivamente---. Pero pude obtener, gracias a Dios, permiso para venir a La Albufereta.
Aquí lleva, cambiando el cura exhumador de antigüedades, más de cuatro años.
---Hemos llegado a descubrir una necrópolis junto al puerto, muy parecida a la de Ibiza, con doscientas sepulturas de cremación, con material de gran valor en oro y plata, depositado todo ello en el Museo Provincial… Hay ya delineados tres centros de excavación: el centro prehistórico y de principios de la edad del bronce, en el Monte de San Julián, con un  poblado de mas de un centenar de cabañas, coronado por un túmulo o monumento religioso funerario, contemporáneo de las primeras dinastías de Egipto, con alguna afinidad con las Pirámides--- describe el sacerdote---, y hago estas definiciones---añade--- que me parece…, ¡vamos!, que no son tonterías… El centro de El Tossal de Manises, con dos civilizaciones, la indígena ibérica en la capa inferior arqueológica, y otra, influida por la civilización cartaginesa en el siglo III, antes de Jesucristo, en una capa un poco superior… Y otro centro, la necrópolis y el antiguo puerto de la Albufereta… De todo ello se dio cuenta a la Junta Superior de Excavaciones, que publico dos memorias en 1929 y 1931.

LO QUE FALTA ES DINERO
Lo más difícil es conseguir dinero para seguir las excavaciones---se lamenta el cura---. Yo puse cuanto tenia, la miseria que había podido reunir, para comprar las herramientas más precisas y empezar los trabajos…Y ¡si viera usted de que medios tengo que valerme para que no se queden paralizadas las obras!...
Hasta que se hace de noche y hay que djar ya la tarea… Por el cura, no; por él hasta de noche seguiría trabajando.
Los hallazgos---dice---se podrán prolongar centenares de años… Apenas nada en el tiempo lo que yo viviré… Se habla de que es posible que de aquí salga otra vez a la luz la ciudad de Amilcar… ¡Quién sabe!...
Y el cura se desviste de la blusa y la substituye por la sotana, con la que, carretera adelante echa andar… Un autocar de línea lleva desde La Albufereta a Alicante por treinta céntimos.
Pero el clérigo arqueólogo va andando… Todo el dinero es poco para consagrarlo a las excavaciones… Y si, como ahorra los céntimos, pudiese ahorrar las horas que se le llevan otras necesidades, se privaría hasta de dormir…


José Romero Cuesta


domingo, 1 de enero de 2017

La resurrección del Tossal de Manises


Entre los años 1990 y 1992 se comenzaron los trabajos, dirigidos por E. Llobregat, por aquel entonces director del Museo arqueológico Provincial de Alicante y su mano derecha M. Olcina y los arquitectos R. Perez y J. Maseres. Dichas actuaciones estuvieron encaminadas a reconocer mejor las estructuras ya descubiertas años atrás por las excavaciones de Francisco Figueras Pacheco a comienzos de 1930 principalmente.
En esta nueva etapa se actuó  en diversos puntos del yacimiento; la muralla oriental, las termas de Popilio así como la calle que lleva el mismo nombre. Los trabajos también consistieron en consolidar las estructuras que mas lo requerían, la realización de planos de todos los elementos arquitectónicos, así como  el desbrozando de toda la vegetación acumulada durante años de abandono, de los cuales se llenaron decenas de camiones de vegetación y basura.








domingo, 25 de diciembre de 2016

Temporal sobre las ruinas de Lucentum




El conjunto arqueológico de Lucentum no fue ajeno al temporal de lluvia y viento que azotaron los pasados días, con gran fuerza en toda la región.

Noticia recogida del Diario Información el pasado 18 de Diciembre de 2016: 


"El yacimiento ibero-romano de Lucentum, en la zona de la Albufereta de Alicante, también está sufriendo las inclemencias del temporal. Como consecuencia de las lluvias no sólo se está encharcando el recinto, sino que el agua está creando socavones en algunas zonas de paso. La tierra arrastrada, tal y como captaron ayer unos vecinos de la zona, salía por debajo de la verja que da acceso al espacio museístico. De todos modos, es obvio que con este mal tiempo pocos se habrán acercado a ver el interesante yacimiento arqueológico".


miércoles, 30 de noviembre de 2016

El misterio del águila bicéfala de Lucentum

                                                                                                 Marq


El gran misterio que encierra la mano de bronce romana que empuña una espada con una excepcional águila de dos cabezas de Lucentum, hasta hoy se trata de la única pieza del mundo romano con un águila bicéfala sigue siendo hoy por hoy un enigma para los expertos.




Fuente: EFE | 26/04/2015 Las Provincias

Alicante, 26 abr.- Del siglo I d.C., esta mano izquierda que sostiene el pomo de una espada ceremonial con el águila bicéfala es la única parte que se conserva de una escultura erigida a un emperador ataviado de militar (se desconoce quién) que se salvó de la refundición de los siglos posteriores, debido, probablemente, a su valor como talismán.

Esta escultura, que lleva el característico anillo imperial con el trazo de un “lituus” (representa el bastón de los sacerdotes augures), debió medir unos 2,2 metros de altura y su excepcionalidad radica en que es la primera y hasta ahora única pieza del mundo romano que incluye un águila con dos cabezas.

Por su incalculable valor y singularidad, ya ha sido exhibida en la Sala del Trono (o de San Jorge) del prestigioso museo Hermitage de San Petersburgo (Rusia) con motivo del año ‘España en Rusia’ en 2011, y posteriormente también en Assen (Holanda).

Está expuesta en el Museo Arqueológico de la Diputación de Alicante (MARQ), cuyo director técnico, Manuel Olcina, ha afirmado a Efe que la “extravagancia” de este “unicum” (único en latín) está en su exclusividad, sin más ejemplos artísticos de la civilización romana ni tampoco referencias literarias.

Fue descubierta el 23 de marzo de 2005 (un Miércoles Santo) en una excavación dirigida por Olcina y Rafael Pérez Jiménez (arquitecto de la Diputación y responsable de la conservación del yacimiento) al frente de un equipo formado por arqueólogos, restauradores, dibujantes, topógrafos, encargados y peones, aunque los que tuvieron la fortuna de toparse ese día con la pieza y extraerla fueron los arqueólogos Antonio Guilabert y Eva Tendero.

Su aparición supuso una pequeña gran revolución, ya que hay numerosos ejemplos en la cultura romana de águilas (a menudo para presentar a la legión o al dios Júpiter) de una cabeza, pero nunca de dos.

Al principio, una parte de la comunidad científica dudó de su autenticidad pero la incredulidad fue dando paso a la sorpresa y a su puesta en valor a medida que avanzaban los procesos de estudio, validación, publicación y comunicación en congresos internacionales.

Los expertos se afanan desde entonces en tratar de descubrir el motivo por el cual el taller donde se fabricó, seguramente en alguna provincia de la actual Italia, Grecia o Turquía, escogió un águila bicéfala, ya que no hay “explicación ni paralelos”.

“Al ser el retrato oficial de un emperador, no puede ser una improvisación del artista sino que tiene que querer decir algo, seguramente un mensaje que fue repetido en otras obras que están por encontrarse”, ha razonado Olcina.

Ante la falta de evidencias científicas que desentrañen la incógnita, se especula que las dos cabezas puedan simbolizar Oriente y Occidente, que representen dos poderes o dos legiones distintas.

Un águila bicéfala protagoniza el escudo de Rusia pero no proviene de los romanos sino en la caída del imperio Bizantino, momento en el que los zares heredaron esta simbología.

Los bizantinos, a su vez, habían tomado el águila bicéfala de los Selyúcidas musulmanes turcos y el único antecedente de este símbolo se halla en la civilización Hitita (dos mil años antes en la misma zona), aunque sin una aparente conexión directa.

De 6.110 gramos, 35 centímetros de largo y 11,2 de ancho, otra aportación de la mano de Lucentum es que el característico gesto de los dedos del emperador, sujetando el pomo de la espada para que la hoja repose en el antebrazo, ha facilitado saber que era precisamente una espada lo que habrían llevado en un principio otras manos romanas halladas con la misma disposición, pero que se han encontrado vacías, como la estatua acorazada de Sancti Petri (Cádiz), del siglo I-II a.C.

Olcina ve “probable” que en el futuro aparezca otra pieza romana parecida, ya que “sería ilógico” que la de Lucentum fuera la única.

Mientras tanto, se han hecho dos réplicas exactas, una de las cuales se puede tocar a pocos metros de la original en una de las salas del MARQ, y la otra en el yacimiento, situado en el Tossal de Manises.

La pieza se encontró a un metro de profundidad del Foro y, por los restos de su estrato, se cree que había sido colocada sobre una puerta como elemento de protección y mágica.

“A veces me preguntan qué cosa excepcional me gustaría hallar en mi trabajo, y yo les respondo que ya lo he encontrado”, ha relatado a Efe, satisfecha, la arqueóloga Eva tendero, que hace una década tuvo la suerte de ser la persona del equipo que se topó con la pieza cuando, en ese momento, excavaba codo con codo con Antonio Guilabert.



viernes, 11 de noviembre de 2016

Imágenes de la vida y la muerte


El tríptico se realizó con motivo de la exposición en el Museo Arqueológico de Alicante, que se inauguró el 7 de Noviembre del 2011, titulada “Imágenes de vida y muerte”. Dicha exposición estuvo compuesta de una pequeña y representativa muestra, compuesta por cuatro figuras femeninas de terracota procedentes todas ellas de la necrópolis ibérica de la Albufereta, próxima al Tossal de Manises.
Todas ellas fueron halladas, durante las excavaciones que se realizaron a comienzos de 1930 y se hallaron en el interior de cada sepultura conformando junto a otras piezas, las ofrendas en el ritual funerario.
Dichas piezas poseen marcados rasgos helenizantes y fueron realizadas con toda probabilidad por artesanos púnicos o indígenas de la zona, a partir de moldes importados.

Las imágenes son muestra de una devoción popular por las representaciones femeninas de una Diosa Madre, benefactora y protectora de dicha comunidad. 
Y tal como manifestó Juan Bautista Roselló en el momento de la inauguración: 

"Las cuatro figuras femeninas están relacionadas con el alumbramiento de la vida, con la fecundidad, y que acompañaban a los enterramientos para conectar la vida y la muerte”.






sábado, 5 de noviembre de 2016

Volusio Sintrofo, comerciante procedente de Anatolia






Inscripción hallada en las ruinas de Lucentum. En idioma griego, fechada en el II s.d.C. Aunque se hallo muy fragmentada, parece aludir a Volusio Síntrofo, que con toda probabilidad era armador de la ciudad costera de Nicomedia.
Los armadores de aquella época estaban facultados para la gestión comercial y jurídica del buque. Sus obligaciones eran la de dotar al buque de todo lo necesario (tripulación y provisiones), presentarlo en tiempo, forma y lugar contratados, recibir la mercancía a bordo y transportar el cargamento.





Volviendo a la inscripción de Volusio Sintrofo es probablemente  una inscripción funeraria y por tanto vendría a Lucentum, para atender sus negocios y donde desafortunadamente encontraría la muerte, .Su ciudad de origen Nicomedia fue una antigua urbe de Anatolia en la actual Turquía. Situada en un estratégico enclave comercial marítimo.

Como dato curioso la ciudad de  Nicomedia fue destruida por completo, en el año 111 de nuestra era, por un devastador incendio, que causó numerosas víctimas, debido a la ausencia de bomberos, como dice Plinio el joven, en una de sus cartas a Trajano. La inscripción del armado Volusio data mas o menos de esa misma época.






Ruinas de Nicomedia